Algo a lo que di vuelta muchas veces, es a lo duro que debía estar siendo para muchas mujeres convertirse en madres y vivir el posparto en plena pandemia mundial. Si ya es difícil de por sí, y es habitual sentirse sola, el distanciamiento necesario para evitar en lo posible la expansión del coronavirus está claro que lo empeora. Además de todos los miedos que añade a los no pocos que ya tienen las madres.

Os dejo con Lara, autora del blog Nacer en tiempo del coronavirus, que fue madre al inicio de la pandemia, y nos cuenta cómo ha vivido esta situación.




El Postparto

El posparto ha sido siempre el gran olvidado de toda maternidad. El embarazo es, por lo general, una etapa feliz, un momento de disfrutar donde la mujer gestante es la protagonista absoluta del momento. Todas las atenciones se centran en ella y sus cuidados. Sus familiares y amigos se vuelcan con su nueva situación, celebran y apoyan.

Pero ¿qué ocurre cuando nace el bebé? Casi de forma automática, la mujer, la madre, la recién parida, pasa a un segundo plano. Y lo hace en el momento de mayor vulnerabilidad de su vida. De pronto, todos los focos alumbran al bebé mientras la persona más importante de su vida lucha por reconocerse en el espejo, por entender todo lo que siente, por aceptar sus nuevas contradicciones.

Si has sido madre, sabes bien de lo que hablo. Muy pocas veces se nos previene de cuánto cambiaremos tras el parto, de lo diferente que será la mujer que salga de ese paritorio. Y cuando alguien lo hace, cuando otra mujer se para y te cuenta algunas verdades sobre lo duras que son las semanas posteriores a dar a luz, no somos capaces de escucharlo ni, desde luego, de interiorizarlo. Creemos que no nos pasará, que hemos nacido preparadas para ser madres y que es un cambio natural en nuestra vida.

No es así. Al menos, no en la mayoría de los casos. No lo fue, en absoluto, en el mío, al que a todos los miedos, incertidumbres y preocupaciones habituales de cualquier madre primeriza tuve que sumarle un confinamiento que no tenía fecha de fin. Y que redujo, aún más, toda posibilidad de apoyo y ayuda del exterior.

MI parto en pandemia

Sí, fui madre el 17 de marzo, tres días después de decretarse el estado de alarma a causa del Coronavirus en toda España. Lo que siempre me había imaginado como un momento precioso, de ilusión, de esperar con alegría que en cualquier momento llegara mi bebé al mundo se convirtió en un estado de ansiedad constante.

Embarazo en tiempos del coronavirus y pandemia

Esperando con ansia que llegase el día

“¿Cuándo me pondré de parto? ¿Cuándo se acabará esta pesadilla?”, pensaba mientras veía con miedo las noticias en la tele que no hablaban más que de muertos y hospitales colapsados.

No me podía creer lo que estaba viviendo. Me sentía inmensa, con aquella barriga a punto de reventar, mientras el país se sumía en el caos. ¿Qué broma era aquella? Recuerdo con miedo cada viaje al hospital, a 40 km. de mi casa. En cualquier momento podría pararnos un control policial, preguntar a dónde íbamos. Quién sabe si nos pondrían algún problema por querer salir del municipio por aquel motivo. Ya me estaba imaginando teniendo que dar explicaciones a un guardia civil sobre por qué había decidido ir a dar a luz a aquel lugar, por qué no me conformaba con el que me quedaba más cerca de casa.

Por suerte, aquello para mí pasó rápido. Después de tres días en los que la casa se me caía encima y durante los que no paré de recibir mensajes de personas ociosas que no tenían otra cosa con qué entretenerse que preguntándome si ya me había puesto de parto o no. ¿Pues tú que crees? ¿No te habría avisado ya? En fin, la gente a veces tiene unas cosas…

El día del parto

Llegó el gran día. Rompí aguas y rompí a llorar. Todo en uno. Ponerme de parto supuso para mí el momento de mayor alivio de mi vida. Saber que ya estaba en camino, que sería cuestión de horas (24, exactamente) y que los tres volveríamos a casa juntos. Pese a todo, creo que no llegué a ser consciente de la suerte que tuve. Todavía no habíamos llegado al peor momento de la pandemia. Todavía pude estar acompañada por mi pareja todo el tiempo, no hizo falta que diera a luz con mascarilla. Muchas otras que vinieron detrás no pudieron contar lo mismo.

El caso es que los días en el hospital pasaron rápido. Con una lactancia complicada, que abandoné definitivamente al mes de dar a luz. Mi marido y yo agradecimos en más de una ocasión no recibir visitas, poder estar solos, tranquilos, los tres. Dedicando las horas a conocernos. Yo me sentía realmente mal. El parto me había dejado KO, el cuerpo destrozado, y no pude más que sentir alivio al saber que no tendría que forzar una sonrisa falsa a cualquiera que le pareciera buena idea pasarse a saludar. ¡Cuántas cosas aprendí en aquel hospital!

Parto en tiempos del coronavirus en pandemia mundial

Postparto en pandemia: La vuelta a casa

Lo duro, lo durísimo, fue la vuelta a casa. Asumir que no podríamos ni ver a la familia. Que la primera presentación de Gabriel al mundo sería a través de una pantalla, a pesar de vivir en la misma ciudad que sus abuelos.

Lo duro fue vernos absolutamente solos con un bebé que no sabía más que llorar o estar enganchado a mi teta. Y no eran lloros de bebé, no. Eran gritos desconsolados porque, como descubriríamos días más tarde, no estaba comiendo suficiente.

Lo duro fue la vuelta a casa: Estar solos con el bebé.
No poder salir, no recibir abrazos.
Sentirme inútil, la peor madre del mundo.
No sentir conexión con mi hijo hasta semanas después.

Lo duro fue no tener ni un motivo para quitar el pijama del cuerpo ni las lágrimas de la cara. No recibir ni un abrazo. Sentirme una inútil, la peor madre del mundo.Creer que no valía para ello, que mi hijo no me merecía. Que tuvieron que pasar varias semanas hasta que logré sentir esa conexión mágica con mi hijo. Ese sentimiento del que todo el mundo habla, ese “te lo ponen encima y se te olvida todo” que yo tardé tanto en vivir.

Fue horrible. Más de una vez me vi poniéndome las zapatillas y el abrigo y con la puerta en la mano a punto de salir a la calle.

“¿A dónde vas?”, me preguntaba. “No sólo es una cobardía lo que vas a hacer, sino que es ilegal. Ilegal. No tienes permitido salir de casa. Al mundo le da igual que acabes de tener un hijo y tú sólo quieras que todo vuelva a empezar para poder hacerlo un poquito mejor. Al mundo le da igual que no tengas ayuda, que la casa lleve semanas sin limpiar y que estés comiendo peor que en cualquier momento de tu vida. El mundo está a cosas más importantes, ¿entiendes?”.

Todo merece la pena

Hoy adoro a mi bebé, adoro mi vida como madre, amo mi cuerpo que fue capaz de darme lo más bonito de este mundo y estoy agradecida de que Gabriel llegara justo en ese momento, justo este año que lo cambió todo.

Hoy, ocho meses después, echo la vista atrás y me parece surrealista, irreal. No me reconozco, por suerte. Hoy adoro a mi bebé, adoro mi vida como madre, amo mi cuerpo que fue capaz de darme lo más bonito de este mundo y estoy agradecida de que Gabriel llegara justo en ese momento, justo este año que lo cambió todo.

Él todavía no lo sabe, pero nació para darme la razón más poderosa para creer que todo va a salir bien, que esto se va a acabar y volveremos a hacer planes, volveremos a vivir. Él no es consciente de nada, por eso es feliz como él solo. Se ríe y su risa contagiosa me hace sentir que todo merece la pena.

No estás sola.

No sé ni por qué te he contado todo esto. Bueno, sí. Si estás embarazada o has sido madre hace poco, quiero transmite algo: no estás sola.

Somos muchas las que hemos tenido que compartir nuestra maternidad con toda esta locura. Y algunas nos hemos encontrado. En mi blog, que abrí como vía de escape cuando el mundo se me volvió un lugar oscuro y peligroso, recojo testimonios de otras mujeres que, como yo, han tenido que dar a luz en pandemia: las coronamamis. Y si quieres estar en el día a día, también te puedes unir a la comunidad en Instagram @nacerentiemposdelcoronavirus

Siempre hay luz. 

¿Te unes? ¡Te esperamos!




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Autora invitada:

Lara Álvarez

Lara Álvarez

Autora de nacernetiemposdelcoronavirus.com

¡Hola! Mi nombre es Lara y fui mamá en marzo, tres días después de que se decretase el estado de alarma. Confinada y obligada a vivir una doble cuarentena, creé mi blog nacernetiemposdelcoronavirus.com como vía de escape. En él, he recopilado relatos de otras mujeres que han tenido que pasar por lo mismo que yo: un parto en unas circunstancias excepcionales.

También puedes unirte a nuestra comunidad de Instagram @nacerentiemposdelcoronavirus. En historias destacadas encontrarás el álbum de #coronamamis donde puedes ver las fotos de mujeres valientes, felices y orgullosas de lo que han logrado en medio de una pandemia. Mejor aún, puedes subir la tuya y formar parte de todo esto.

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