El otro día estábamos en el parque y vi de nuevo una situación que me dio que pensar. En esta ocasión, sobre la diferencia en los métodos de Resolución de conflictos de niños que usan los padres aquí, respecto de lo que se ve en España.

El conflicto

Estábamos en un parque de juegos. Dos niños querían sentarse al mismo sitio en un columpio, ninguno quiere ceder. Entonces uno empieza a empujar al otro e intentar echarle. El niño se pone nervioso y empieza a llorar.

 

Resolución del conflicto

Ambas madres se acercan, y hablan con ellos. La madre de del niño que llora se acuclilla para estar a su altura. Le habla en todo momento en un tono bajo y tranquilo. Igualmente, el niño sigue nervioso y aunque forcejea, la madre con cariño, sin brusquedad, lo lleva aparte.

Una vez apartados del conflicto, se sienta con él, le habla, le abraza… Cuando se va calmando se juntan todos de nuevo e intentan hablar lo ocurrido. En ningún momento nadie sube el tono. A mi me pareció un comportamiento de libro, la verdad. Pura envidia sana.

 

Cómo hubiera sido en España

Cuando iba al parque en España situaciones de este estilo solían gestionarse de otra forma. Casi siempre que he visto situaciones así, lo más habitual es que tiendan a resolverse de forma bastante brusca o violenta. Ya sea por parte de los mismos padres hacia sus hijos al intervenir o entre los niños por la falta de intervención de los padres…

 Hay quien me ha dicho que es un poco de cara a la galería este comportamiento en los parques… que luego en las casas sí que se gritan. Bueno, la verdad es que yo no lo he visto. En general diría que no he visto a ningún padre ni madre alemanes levantar la voz a sus hijos. Aunque seguro hay excepciones, como en todo.
¿Tú que opinas? Cuéntanoslo en los comentarios.