Iba a colgar el texto de una foto de instagram. Y me salía del límite y ni siquiera había terminado. Así que me vine mejor aquí a mi rinconcito donde puedo explayarme lo que quiera. Voy a contaros la reflexión que me ha surgido a raíz de un bolso para el carro. Lo que da a veces para reflexionar un simple objeto.

El bolso para el carro: Un símbolo de la maternidad

Algo que me hacía ilusión de ser mamá, aunque parezca una tontuna, eran las bolsitas del carro.

Me parecían super cuquis, con un montón de bolsillitos y me imaginaba llevando en mi bolsa de carro mis cosas, la ropita, los pañalitos, los biberones, y los tarritos esos de llevar la fórmula. Sí, de joven pensaba así, no tenía otras referencias y era lo que había visto en mi entorno. Quién me iba a decir a mí que jamás iba a llevar fórmula en mi bolsa.

Mi primer bolso para carro: Una decepción

Cuando preparé la lista de nacimiento de mi hijo, puse un bolso de maternidad muy chulo. Pero nadie se animó. Y como con el carro me venía uno, dije, bueno pues apañaré con ello. Normalmente soy de no gastar por gastar.

Mi primer bolso para el carro. Era un bolso mono, morado y azul oscuro, a juego con el carro. Pero era pequeño y no tenía muchos bolsillos.
Este era el bolso. Mono, pero para mí un poco patata.

La verdad es que era super cutrongo, apenas tenía bolsillos ni cabía demasiada cosa. Le cogí bastante manía.

Realmente como tampoco daba un uso intensivo al carro, porque porteaba a menudo, pues tampoco me importó demasiado. Al final encontré que era mucho más práctico echar un paquete de toallitas que le quedaran pocas y un par de pañales en mi bolso o en una mochilita pequeña.

Aún seguía pensando en el bolso…

Sin embargo, seguía soñando con los bolsos de maternidad chulos. Tenía el ojo echado a unos monísimos, que pensaba comprarme cuando tuviera el siguiente.

Y la siguiente se puso en camino, y yo los seguía mirando y mirando. Y puse el bolso que quería en la lista. Y nada. Así que al final… de nuevo pensé que mejor me compraba otras cosas que gastarme el dinero en un bolso para el carro (que baratos tampoco son).

Si tienes curiosidad, el bolso para el carro que me gustaba era uno de la marca Babymel que tiene unos modelos preciosos. En concreto me gustaba uno de Tweed rojo, pero que ya ni lo hacen.


Puedes ver aquí uno de ese estilo.

Mi bolso chuli. 🙂

Pero en un momento dado… vi este bolso para el carro en el Lidl. Y me pareció precioso. Y oye, muy baratito. Y aunque realmente el carro “pesado” donde podía llevar este bolso sabía que no lo usaría mucho…

El bolso para el carro que me compré para no quedarme con las ganas de tener un bolso chulo. Era un bolso del Lidl azul celeste con flores rosas, y las asas marrones. Me encantaba.

Decidí comprármelo y no quedarme con las ganas. Y le he sacado buen partido, la verdad. Aunque en el carro no lo usé demasiado, también lo he usado para los viajes para llevar las cosas de “tener a mano”.

Ya no tengo siquiera carro donde poder llevar este bolso. Ahora estaba en el montón de cosas que llevé el otro día al mercadillo (y que no vendí). Y ha salido hoy cuando lo estaba revisando todo para subir cosillas a vender.

Cerrando etapas

Y me da penita. Porque es otra etapa más que se va yendo. Últimamente cada detalle que voy viendo de cómo mis hijos se hacen grandes me pone de lo más ñoña. (Ya me pasó el día que mi hijo fue a visitar la Schule, porque es un Schulkind). Hoy me ha pasado por ver que ahora llegaba a un botón del ascensor que creo que antes del verano aún no llegaba. Luego con la bolsa del carro.

Y muchos días me encuentro pensando en si volveré a pasar por todo esto… Aún no lo sé, aunque me estoy despidiendo de cada momento con mi bebé como si no fuese a repetirse más.

Porque aunque no me cierro en banda, algo me dice, que no. Que ya no habrá más bebés. Y que estoy feliz con mis dos hijos y posiblemente así nos vayamos a quedar.