Estábamos yo y mi hijo con unos familiares en un edificio de arquitectura moderna. La sala en que estábamos consistía en cuatro pisos, formados por una serie de plataformas curvadas, sin barandillas. Varias escaleras unían las distintas plataformas. Estábamos en la zona superior, ya que la entrada llevaba directamente a aquel nivel.

Mi hijo andaba jugando y dando vueltas por allí… y yo me asusté bastante, y fui a decirle algo.

“No pasa nada, no está muy alto. Y si cae, es a la siguiente plataforma.” me dijo alguien.

Mientras yo pensaba, bueno, igual tiene razón. Pero yo conozco a mi hijo, y capaz que cae rodando y salta una plataforma…

Tal como estaba pensando aquello… Mi hijo se acerca el borde, y baja la primera plataforma sin mucho problema. Se descuelga del borde, enganchandose con las manos al borde, y cae a la siguiente plataforma.

Pero ahí, se trastabilla, pierde el pie, y cae de tal forma que va de la segunda plataforma en que se encontraba hasta el suelo, sin pasar por la tercera. Al menos unos cuatro metros de caída.

Se me encoge el corazón y bajo como una exhalación las escaleras.

Capacidades y límites de los niños

 

En el piso de abajo del todo hay mucha gente, pero casi nadie parece haberse dado cuenta.

Cuando llego, está tirado en el suelo, y sólo hay una persona a su lado viendo cómo está. Me asusto mucho.

Según me acerco le veo moverse, se levanta y se tumba de nuevo. Respiro un poco, pero sigo muy preocupada.

Justo cuando llego a su lado… Me despierto. Era sólo un sueño, pero estoy muy acelerada y temblando. Menudo susto, y qué mal rato he pasado.

Tengo ganas de abrazarle, pero no le quiero despertar. Por suerte está aquí a mi lado y sé que está bien.

Pero ya me quedé desvelada, y me da por pensar y reflexionar sobre esto. Y me puse a escribirlo en un cuaderno todo en aquel momento para no olvidarlo. Y os lo transcribo aquí, porque necesito contarlo, y sacarlo fuera.

 

Conocemos las capacidades y los límites de nuestros hijos

Creo que por lo general, las personas que más tiempo pasan con los niños son las que mejor van a conocer sus capacidades y sus límites.

Yo normalmente sé si mis hijos pueden o no hacer algo. A veces porque ya les he visto hacerlo, y otras simplemente, porque sé hasta donde pueden llegar, de lo que son capaces y de lo que todavía no.

Está claro que a veces nos sorprenden. Y que también, son personas, y a veces pueden atascarse en algo que sí saben hacer, pero en ese momento no les sale.

También hay otras veces que nuestros propios miedos se interponen y no confiamos tanto en las capacidades de los niños. Nosotros mismos les hacemos restar confianza.

O la comodidad del “mejor lo hago yo / te ayudo y vamos más rápido”. A veces puede ser contraproducente. A veces es necesario. En ocasiones he comentado, que en esto chocamos a menudo las mamás de cultura hispana con las alemanas. Nosotras somos más del “quita que lo hago yo”. ?

En el sueño, yo sabía que mi hijo no estaba preparado para enfrentarse a la situación.

 

Respeto y confianza hacia los padres

El punto aquí está, bajo mi punto de vista, en ese “Déjale”. En las intervenciones externas.

Tanto cuando insisten en que le dejes hacer algo que él no es capaz, como cuando te dicen que intervengas con algo que sí sabes que ya puede hacer. O peor aún, y creo que es lo que peor nos suele sentar: cuando intervienen y le ayudan con algo que si sabe hacer sin que lo pida.

Considero que esto está vinculado en cierto modo a los consejos no solicitados y las críticas a los padres.

Ya no es sólo que no confíen en las capacidades del niños o no conozcan sus limitaciones… Sino que no respetan nuestra opinión y decisiones como padres.

La verdad es que lo que más me chirrió del sueño fue ese pensamiento de “quien le mandaba meterse donde no le llaman, y quien me manda a mi hacerle caso”.

 

Mi reflexión…

Yo creo que tendríamos, tanto como padres como cuando tratamos con niños de otros, evaluar un poco más las situaciones antes de intervenir o de decir algo.

  • Como padres, tenemos que conocer las capacidades y limitaciones de nuestros hijos. Y en base a ello, irles dando opción de avanzar, aprender. Está claro que de forma controlada en situaciones relativamente seguras.
  • Si vemos a otro niño que no es nuestro, valorar realmente el riesgo o problema de lo que va a hacer, antes de intervenir. Si no hay un riesgo, no intervengas. Y sobre todo, observar y respetar a los padres. Si ellos deciden o más aún dicen expresamente de dejar hacer al niño, dejarle y no intervenir, y no criticar a los padres por no hacerlo. Desde cosas sencillas como ponerse unos zapatos, hasta subir a columpios altos… Los padres sabrán si el niño puede o no puede con ello. Mejor dejarles hacer.

¿Qué pensáis? ¿Os molesta también que os digan lo que hacer o no con vuestros hijos? ¿O el hecho de que intervengan sin que se pida?

 

 

¿Sabes si este lugar es o se parece a un lugar real?

Y como curiosidad… ¿Conocéis algún lugar así? Me sorprendió lo detallado que “vi” el lugar en mi sueño… Hice un pequeño boceto también…

Un extraño lugar de un sueño

 

 

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