Cómo evitar las náuseas en el embarazo

Sorteo - Mimar empieza por mi

En el embarazo de mi hijo mayor estuve vomitando desde el primer trimestre hasta el final del embarazo, prácticamente cada día. Con todo y con eso, en mi segundo embarazo, lo llevé incluso peor, hasta el punto de estar unos días ingresada. Y os puedo asegurar de que probé un montón de métodos para evitar las náuseas en el embarazo y los vómitos.

Buscaba más y más opciones, intentando encontrar las que me ayudasen a controlar los vómitos. O al menos, para sobrellevarlos lo mejor posible.

Así que os voy a contar cuáles me funcionaron a mi y cuáles no. Ojalá os puedan ayudar si os ocurre.

12 trucos para evitar las náuseas y vómitos en el embarazo

 

Los trucos que mejor me han funcionado para reducir o evitar las náuseas en el embarazo

1 – Comer a TODAS horas.

Muy literal.

Come continuamente. Haz por lo menos 5 comidas al día, y ten siempre comida a mano para picar. Fruta, frutos secos, snacks salados… Incluso algún dulce sin pasarte.

También antes de levantarte de la cama por la mañana, haz un “primer desayuno”. Deja algo junto a la cama que puedas comer sin levantarte.

Incluso a mitad de la noche cuando te despiertes para ir al baño. Si sabes que vomitarás si vas con el estómago vacío, aguanta un poco y come algo antes de ir.

Yo tenía siempre algo en la mesilla de noche. Algo de pan, tortas de maíz, pan de leche, galletas saladas… O incluso croissants. 🙄 (Para quien no lo sepa, son unas de mis perdiciones).

Si tienes muchas nauseas en el embarazo come a todas horas

Aquí me inmortalizó mi hijo comiendo croquetas cuando estaba embarazada de la peque

2 – Comer en poca cantidad

En el embarazo la digestión se ralentiza muchísimo. Este es uno de los motivos por el que a veces acabamos vomitando en el embarazo. Cuando te has pasado comiendo, y tu estómago le está costando demasiado digerir la comida.

Por ello, mejor comer más a menudo pero en menos cantidad. Ponte un plato de postre en vez de un plato grande. Reparte la comida y la cena en dos tandas. Lo que veas te funciona mejor, pero normalmente no es buena idea comerse un plato grande entero de nada de golpe.

 

3 – Prueba con el Jengibre

Puedes hacer limonadas con jengibre, o rallar un poco y añadir el jugo al agua. También venden infusiones de jengibre. Es mejor no abusar, pero un poquito se puede ir tomando.

A mi me sentó bien.

Hasta que vomité una vez después de tomarlo y ya de ahí no pude tomarlo más.

 

4 – Come lo que más te apetezca

Si andas desganada, y sólo tienes ganas de una cosa o de pronto te apetece algo… Cómelo. Sobre todo si es algo sano. Si no lo es tanto… Pues a veces vale la pena si no te entra otra cosa. Y recuerda aunque te guste mucho no pasarte de cantidad de golpe.

Pero te aviso, que como comentaba con el jengibre… En ocasiones si por lo que sea vomitas algo… puede dejar de apetecerte.

Y otras pues bueno. Espero que no seas de las que se cansa rápido de repetir comidas. Igual lo que mejor te va es ceñirte a unas pocas cosas que te sienten bien mientras te pasa.

Déjate llevar un poco por los antojos… Yo lo hice (con cierta moderación).

Antojo de Croquetas

A mi en el segundo embarazo, me dio por las croquetas.

 

5 – Bebe también algo que te agrade

En algunos casos, en el embarazo hasta el agua te puede resultar desagradable y darte náuseas.

Es muy importante que te mantengas hidratada, ya que la deshidratación empeora las náuseas y entras en un círculo vicioso muy complicado. Así que, evitando en lo posible las bebidas azucaradas, busca cualquier otra bebida que te entre bien.

Puedes probar aguas saborizadas compradas, o añadirle sabor tú el agua con fruta, jengibre, tés, zumos…

Eso sí, no compres nada en grandes cantidades. Lo que un día te va genial, al día siguiente puede hacer el efecto contrario.

¡Y por supuesto, nada de alcohol!

 

6 – Evita los olores fuertes desagradables

Es una de las cosas que suelen producir vómitos con más frecuencia. Así que haz lo posible por evitarlos. A veces incluso el olor de la comida te puede dar náuseas.

Si tienes otro niño que aún use pañales, te recomiendo comprar una basura hermética tipo la Tomme Tipee (la tienes aquí en Amazon) que neutralice el olor de los pañales. Yo me arrepentí mucho de no haberla comprado antes.

Y si puede ser que le cambie otra persona mejor. Sino, usa un pañuelo para cubrirte la nariz.

 

7 – Ten a mano algo con olor agradable intenso

En contraposición a lo anterior, oler algo de olor fuerte pero agradable te puede ayudar a evitar las náuseas.

Ya sea una esencia, colonia o incluso Listerine. Lo importante es que sea un olor que te resulte agradable. Ten a mano un bote y huélelo cuando te entren náuseas. Verás que realmente ayuda.

Oler el enjuague bucal puede ayudarte a evitar las náuseas del embarazo

Oler Listerine aunque no lo creas te puede ayudar – Imagen de Pixabay

 

8 – Si sabes que vas a vomitar, que sea agua

Si sabes que vas a vomitar sí o sí… Te recomiendo beber agua, y vomitar. Muchas veces luego te encuentras mejor, y te quitas de pasar el mal trago de vomitar comida, que es muchísimo más desagradable y deja peor cuerpo. Es desagradable, pero a veces luego estás mejor.

 

9 – Acupuntura

Me daba muchísimo mal rollo. Me dan mucho mal rollo las agujas, pero estaba tan mal que lo probé también. Eso, y que aquí en Alemania es una cosa que hacen las matronas incluido en el seguro.

Lo probé y el primer día parecía que estaba mejor… Pero sólo duró un día (si es que había hecho algo) y las siguientes sesiones no mejoraron la situación así que no seguí más.

Hay quien dice que le ha ido maravillosamente… ¡Tú misma!

 

10 – Pulseras de preso-acupuntura

Es un poco la misma idea que la acupuntura, pero sin pinchos. Según leí, no hacen gran cosa. Igual efecto placebo, pero oye, si te sirve igual da. Tú sabrás si quieres probarlas. En amazon tienes a patadas, por ejemplo estas.

Yo después de la experiencia con la acupuntura, y leyendo opiniones, decidí que no las compraría.

 

11 – Medicación para los vómitos

Habla con tu médico o matrona para que te recomienden medicación adecuada para mejorar tu situación.

Una vez sepas la medicación adecuada que tu médico te ha recomendado, en Alemania puedes comprarla incluso en Amazon.

 

12 – Si llegas a un punto extremo: Habla con tu médico

Cuando ya ves que no puedes más, no paras de vomitar, y especialmente si no te entra nada de agua ni líquidos, o no logras mantenerlos… Y ya te han recomendado tu médico o matrona medicación para los vómitos y no te ayuda…

Lo mejor será que hables con tu médico de nuevo. Es posible que te sugiera ingresar en el hospital unos días para restablecer la hidratación con sueros y tratar de asentar el estómago hasta que puedas volver a aceptar los líquidos y sólidos.

 

¿Algún truco más?

Si tú has encontrado algún otro truco que te haya funcionado contra las náuseas del embarazo, puedes contárnoslo en los comentarios para ayudar a otras mamás.

 

Cómo llevé yo las náuseas y vómitos en los embarazos

Como te decía, los métodos anteriores te pueden ayudar en un momento puntual a evitar las náuseas y vómitos del embarazo. Pero nada es infalible. Por eso tendrás que ir viendo qué te va mejor en cada momento.

Y lo único que realmente hace que se pasen las náuseas, es una vez ha nacido el bebé.

Por si tienes curiosidad, te cuento cómo me fue a mi con las náuseas en los embarazos.

 

Mi primer embarazo: Semana 39

Mi primer embarazo

Al poquito de saber que estaba embarazada, vinieron las náuseas. Sobre todo por la mañana, casi todos los días vomitaba. A veces con el truco de dejarme algo a mano y tomarlo antes de levantarme conseguía evitarlo, pero tampoco siempre.

Luego a lo largo del día, a veces también me venían ganas de vomitar. Especialmente, cuando tenía hambre o olía comida. Y sobre todo: si tenía hambre y olía comida. Por ello fue que verifiqué que mantener el estómago activo, comiendo más seguido, me ayudaba a tener menos náuseas a lo largo del día.

 

Aprendiendo por las malas que los excesos no son buenos

Recuerdo especialmente el cumpleaños de un amigo. Otra amiga había preparado una tarta de chocolate brutal. Con forma de dragón. Enorme. Y me había guardado toda la parte que había tenido que retirar para hacer la forma del dragón.

Me puse las botas. Esto fue para la comida-merienda. ¿Os había contado lo de las digestiones lentas verdad?

Pues a mitad de noche, la tarta decidió que ya llevaba muchas horas en mi estómago y que no quería seguir allí. Me estuve acordando de la tarta y de quién me mandaría a mi comer tanto.

Desde entonces me moderé para no comer demasiado de golpe.

 

Al menos no perdí el apetito

La verdad es que dentro de lo que cabe, no lo llevé tan mal. Aunque tenía momentos malos y después de vomitar me quedaba un rato echa polvo. Pero después me encontraba mucho mejor. E incluso podía comer algo.

Más de una vez me dieron ganas a mitad de comida, fui al aseo, volví y seguí comiendo. Tan tranquila. Aquí no ha pasado nada.

 

Vomitando hasta el final del embarazo

Cuando me dijeron aquello de que en el segundo trimestre se van pensé, ah bueno, qué bien. Naranjas de la china. Estuve vomitando casi cada mañana hasta el último momento.

Al final ya se convirtió en una rutina cada mañana. Levantarme, ir a vomitar, y luego ya empezaba el día. Lo prefería así, vomitaba con el estómago vacío, o como mucho tomaba algo de agua, y luego ya estaba bien el resto del día.

 

Mi segundo embarazo - Semana 40

El segundo embarazo

No sé si será verdad o si será otro mito de la maternidad, que con las niñas se tienen más náuseas. Pero en mi caso ha sido así.

Al principio me sentía super feliz pensando que me encontraba bien. Igual no me dan esta vez. Ilusa.

Cuando empecé fue cogiendo marcha, y luego no había forma de parar.

Con la cabeza metida en un cubo

Así me pasé varias semanas, sentada hecha un ovillo en un sillón. Por el día y muchas veces también por la noche. Con un cubo al lado.

Me daba asco hasta el agua y ¡el chocolate!

Casi toda la comida me daba asco. No podía ni probar el agua sola. Y de pronto el chocolate me empezó a caer fatal, el olor me asqueaba y como me animase a tomar un poco, el vómito era inmediato. ¡Qué terrible para mi!

Y ni con trucos ni con medicación. Igual conseguía mejorar un poco o evitarme algún vómito. Estar algún día o algún rato bien. Pero nada paraba. No podía apenas hacer nada. Apenas podía trabajar. Y eso que era en casa, llega a ser fuera y peor aún.

Empecé a probar todas las aguas habidas y por haber. Me iba bien un rato, y al siguiente de nuevo fatal. Acabé por comprarme incluso refrescos, y también me sirvió muy brevemente.

No podía atender en condiciones a mi hijo

Lo que también llevaba muy mal es que tal cual estaba, vomitando a todas horas, apenas podía jugar a nada con el niño. El pobre andaba por ahí a su rollo, o se hacía un ovillo conmigo, o veía vídeos. Pero me reclamaba bastante… Y yo no podía. Busqué incluso ayuda para que le llevasen un poquito al parque algún día, porque yo no estaba como para salir.

De hecho, fue el momento en el que tuve que destetarle. Yo no podía con mi alma, y darle pecho (aunque ya tomaba muy poco) me revolvía el estómago. Por suerte, fue muy comprensivo. Le expliqué que con lo malita que estaba, no podía ser. Y lo entendió bastante. Aún me llegó a pedir alguna vez más, pero le decía que “3 segundos y ya”. Luego ya se le fue olvidando. Se acabó.

Ingresada en el hospital por hiperémesis gravídica

O lo que es lo mismo: vomitar mucho. Hasta el punto de que empiezas a tener riesgo de deshidratarte.

En este embarazo lo probé todo, agoté todas las opciones. Llegó un momento en que, tras hablarlo con la ginecóloga, me lo dijo. No me quedaba otra, y lo mejor era que me ingresaran para reponerme la hidratación y cortar el ciclo de vómitos.

Aguanté un día más para que fuera el fin de semana -ya que, curiosamente, aquí no dan días a la pareja por ingreso aún estando casados. Y con el volante de mi ginecóloga, me ingresaron en el hospital St. Joseph Stift.

Allí estuve todo el fin de semana. Desde el viernes hasta el sábado con suero y medicinas para cortar los vómitos en vena. A la mañana ya me dieron algo de comer a ver si lo toleraba, pero nada. Aún tardé un poco en asentarme. Pero me fui encontrando mejor.

Y el domingo ya me pude ir a casa. Los vómitos no se acabaron ahí, pero me encontré mucho mejor.

De nuevo, las náuseas no cesaron

Cuando me repitieron aquello de “en el segundo trimestre se pasan las náuseas” yo no me fié un pelo. Y tuve razón. Sí que es cierto que a partir de la semana 20 o 24 vomitaba mucho menos y podía llevar vida normal.

Y aún así, seguí vomitando con frecuencia, y teniendo asco al chocolate hasta casi el final del embarazo. ¡Yo! ¡Asco al chocolate! Sí que nos cambia el embarazo, sí…

Lo único que a partir de aquel punto sí que podía sobrellevarlo bien siguiendo los trucos que os contaba antes.

Sin ganas de repetir

La verdad es que se me hizo bastante duro el embarazo. Como suelo decir… Me encantaría tener otro bebé… Pero no otro embarazo.

Y menos si me implica de nuevo pasar varios meses sin poder cuidar en condiciones a mis hijos. Va a ser que no. O me esperaré a que sean bastante grandes. Quien sabe.

 

¿Y tú, cómo llevaste tu embarazo?

Sobre el autor

Foto Taisa Autor
Taisa

Madre de dos hijos, bloguera, informática, diseñadora freelance y expatriada en Alemania.
Soy de esas personas que siempre tienen que estar ocupadas.
Aquí en mi Blog Las Aventuras de Taisa, encontrarás información sobre todo lo que me interesa y espero pueda interesarte también: Maternidad, Manualidades y Vida en Alemania.

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