Recuerdos, Primera Parte.

Era un día soleado en Prontera, y la gente rondaba por las calles, o charlaba sentada en la plaza. El bardo volvía a su casa después de haberse sacado unas cuantas monedas con sus recitales, cuando se fijo en algo bastante inusual… La puerta de la vieja pensión estaba entreabierta.

Se sorprendió enormemente… aquella pensión llevaba años cerrada. Algo extraño debía pasar, por lo que puso una flecha en su arco, y entró sigilosamente a la casa. La poca luz que entraba por las ventanas prácticamente cerradas dejaba ver lo descuidado del lugar, una gruesa capa de polvo lo cubría todo. Dejó abierta la puerta para que entrase algo de luz, y se adentró en dirección a las habitaciones, de donde provenía un ruido apagado. Al pasar por el salón, vió como una pesada espada reposaba sobre la mesa, y alzó su arco con algo de temor, mientras entraba a uno de los aposentos.

Una figura arrodillada rebuscaba en los cajones de la cómoda, al acostumbrarse un poco más los ojos de Nemesio a la penumbra, pudo ver que llevaba una pesada armadura. Apunto al extraño con algo de temor y tensó el arco mientras conseguía decir:

– ¿Q…quien eres tu, y que andas hurgando aquí?

La figura se quedó parada unos instantes, tras los cuales, comenzó poco a poco a girarse para ver quién le hablaba. El bardo bajó poco a poco su arco, sin decir una palabra, mientras al volverse, gracias a la escasa luz que entraba por la puerta pudo ver de quien se trataba. Aquel cabello negro cual azabache caía sobre la dorada armadura de placas que cubría a la joven, y el pálido y hermoso rostro quedaba al descubierto, mostrando una débil sonrisa al ver al muchacho que contrastaba con los ojos marrones en los que se podía leer claramente una gran tristeza.

– ¿Taisa? – susurró Nemesio – ¿De verdad eres tu? ¿Qué haces aquí?

Taisa se levantó del suelo con cuidado, recogiendo algo del cajón, y le habló sin dejar de sonreír.

– Nemesio… cuanto tiempo ha pasado… pensé que nunca volvería. Vine… a buscar algo – Dijo mirando por unos instantes su mano, y posando de nuevo la mirada en el Bardo.

– Por los dioses… ¡me alegro de verte! ¿Dónde has estado, Taisa? La gente ha preguntado mucho por ti.

– Es una historia muy larga…

– Bueno, ya sabes que las historias son lo mío… y no tengo ninguna prisa. – Y a la vez que decía esto, tomaba asiento en el suelo poniéndose cómodo.

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3 comentarios en “Recuerdos, Primera Parte.

  1. OMG!!!!! Hola Cosiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, ¿Como me voy a olvidar de tí? ^^ Jooo, que ilusión! Pues sí, a ver si hablamos 😛
    Muchos besos!!

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