Mi Parto en Alemania PVDC – La llegada al mundo de mi niña

En su momento, conté como vino al mundo mi hijo mayor.  Esta contaré el nacimiento de mi niña. Ha sido especial al ser un parto en Alemania, y además ha sido un PVDC (Parto vaginal después de cesárea).

Y, al igual que leer historias de PVDC de otras mujeres me ha motivado a llevar el mío adelante, espero que mi historia pueda servirle a alguien.

Porque se puede. Aunque mucha gente se empeñe en lo contrario.

Como ya había comentado en otra entrada, mi idea era ir a la casa de partos a dar a luz. Así que desde la semana 37, tenía a las matronas disponibles 24 horas.

Pródromos

Empecé con contracciones varios días antes de la fecha prevista. De hecho, una mañana temprano tuve que llamar a la matrona, porque tenía muchas contracciones, incluso de un modo regular. Se acercó a casa, me revisó, y aún no había dilatación. Me dijo que descansara, y cuando pude dormir un rato, se pararon. Así seguí varias noches.

Justo la noche antes de la fecha prevista, tuve algo de sangrado. Fue un susto bastante grande. Pero la matrona me tranquilizó diciéndome que si no continuaba sangrando, no pasaba nada. Que era normal, y que posiblemente sería señal de que el proceso comenzaba. Pero a la mañana siguiente empecé a perder tapón con mucha sangre. Vino la matrona a revisarme, y aún no había mucha dilatación, me recomendó ir a la ginecóloga que me revisara, para asegurarnos que no fuera un problema con la placenta.

La ginecóloga me revisó y no vio nada. Pero aún así, me dijo que era buena idea ir al hospital a que me vieran. Luego hablando con la matrona, un jarro de agua fría. Me dijo que al tener sangrado, ya no era posible atenderme en la casa de partos (estaba en las restricciones del contrato). Pero que igualmente podía llamarlas para solucionar cualquier duda, y obviamente, me atenderían en el post-parto de todas formas.

Así que me fui al Bremen Nord. En el Hospital volvieron a revisarme, y tampoco vieron nada. El sangrado era más marrón, así que me dijeron que posiblemente no sería nada más que el tapón. Pero que para asegurarnos sería buena idea que me quedase ingresada, o por si el parto ya arrancaba.

Aunque seguí con muchas contracciones, sobre todo por las noches, el parto no terminaba de arrancar. Uno de los días incluso me dieron un Buscopan, y la verdad que fue un alivio. Pude dormir tranquila unas cuantas horas. Luego seguía con contracciones, pero estas eran menos molestas.

Al tercer día en el hospital, durante una revisión, la matrona tuvo que darme el aviso del médico. Decía que si no tenía ya sangrado, ni estaba de parto, que era mejor que me fuera a casa. O eso, o que si quería me inducían. La matrona me dijo abiertamente: “Yo te sugiero, que NO te dejes inducir”. Ya le dije que no tenía ninguna intención.

Empieza el Parto

Así que me volví a casa. La noche la pasé sin apenas poder dormir. Y al día siguiente seguía muy incómoda, por lo que volví al hospital de nuevo. O es que ya empezaba de verdad, o para que me diesen algo para poder dormir.No llevaba mal las contracciones, pero entre eso y mi cabeza, me costaba horrores dormir.

De camino iba con contracciones muy regulares, cada 5 minutos clavados, y de 1 minuto de largas. Sin embargo, al llegar a monitores me desanimé un poco, porque se espaciaron bastante. Pero cuando me revisaron me dieron una buena noticia: ya estaba de 4 cm. Y también se había roto la bolsa (me pusieron la tira reactiva y salía azulada). Me hicieron de nuevo los papeles de ingreso y me recomendaron ir a pasear un rato.

Estuve paseando por los pasillos y en la sala de espera (aquella noche no había nadie más en la sala). Me puse algo de música  e iba llevando las contracciones con bastante tranquilidad. Mientras, iba haciendo ejercicios de los que aprendí en el Yoga prenatal, y enseguida tenía de nuevo una cada 5 minutos, aproximadamente.

Pasadas las dos horas, eran las 21h de la noche. En monitores volvía a tener las contracciones bastante más espaciadas. No me revisaron esa vez. Y me dicen ya sobre las 22h que me mandan a planta. Que descanse un poco, y que mis acompañantes (estaba con mi madre y mi marido) se podían ir a casa. Mi madre se enfadó. No quería irse, para luego tener volver corriendo si me ponía de parto y a esas horas. O peor aún, perdérselo. Así que dijo que ella se quedaba como fuera. Mi marido estaba también muy cansado. Como teníamos muy claro que en el parto no iba a estar, él se marchó a casa. Si acaso ya le llamaríamos, aunque fuera luego para recogernos.

Nos fuimos al cuarto, e intentamos dormir. Mi madre se acopló en un par de sillas en el cuarto y se quedó frita enseguida (siempre ha tenido esa facilidad). Yo intenté descansar pero no había forma. Seguía con muchas contracciones, bastante molestas al estar tumbada en la cama. Y la niña también se movía muchísimo. Tuve de nuevo algo de sangrado y avisé a una enfermera que me dijo de ir de nuevo a monitores. Así que de nuevo media hora de monitores, y la niña además no hacía más que moverse. No sé si tenía hipo, pero no paraba de dar golpes.

De primeras me pudieron un poco los prejuicios, y me asustó ver que me tocó esa noche una matrona un tanto mayor. El resto eran todas muy jóvenes. Cuando terminamos me revisa de nuevo, eran sobre la  1 y me dice que estoy de ¡7cm! Ya podíamos pasar a la sala de partos. Le pregunté cuánto tiempo podía quedar, me dijo que igual entre 2 y 5 horas. Llamé a mi marido, pero estaba muy cansado, apenas había podido dormir nada. Así que como habíamos quedado, le llamaríamos cuando hubiese nacido la niña y si acaso vendría ya luego por la mañana para buscarnos.

Pasando a la Sala de Partos

La sala de partos, como ya había comentado en la entrada sobre el parto en hospital, son bastante grandes. La que me tocó, fue la sala de partos Primavera (Frühling Kreissaal). Se puede ver en la visita virtual, es la que está decorada en amarillo. Había una pieza de gomaespuma grande preparada  sobre la cama, como con un hueco para la barriga (como los puentes de las construcciones de madera de los niños). Se parecía a las que se usan para motricidad, para quien las conozca. La matrona me propuso usarla, y de primeras ahí me apoyé de pie.

Mientras me ubicaba, la matrona me empezó a hacer preguntas. Me preguntó por mi primer parto, por la cesárea. Y creo que fue la primera vez en todo este segundo embarazo que pude contarlo sin lágrimas. Me sentía animada y sabía que esta vez podía ser diferente.

Seguía llevando las contracciones bastante bien. Luego la matrona me ayudaba a respirar más relajadamente, y la verdad es que se hacían mucho más llevaderas las contracciones así. Los ratos que la matrona salía le pedí a mi madre que me ayudase a mantener la respiración, porque sola me salía peor. Entre contracciones me encontraba muy bien, y me apoyaba a descansar. La verdad es que era cómodo. Pero luego se me cansaron las piernas y me subí sobre la cama. Apoyada todavía en el cacharro ese, me puse en postura de yoga, y movía las caderas. También me pusieron una bolsa de agua caliente en los riñones, que me aliviaba bastante. Mi madre y la matrona me ayudaban con masajes en riñones y piernas en las contracciones.

La matrona dijo de ponerme monitores y le dije que sí. Quería oír a la niña, que llevaba un rato también más tranquila.Me puso los monitores inalámbricos. Le pregunté también que cuándo podía ser un buen momento para ducharme o bañarme o algo. Pensé que me podría ir bien para relajar y llevar mejor las contracciones ya que el calor me aliviaba bastante. Me comentó que después de un ratito de monitores lo hablábamos.

Transición

Al poco hubo un rato que estábamos muy cansadas. Mi madre que se había estado levantando a respirar conmigo y darme masajes en cada contracción, se quedó medio traspuesta. Yo también estuve a punto de dormirme casi, apoyada en el puente de gomaespuma. Luego pensándolo creo que igual fue el momento de transición que hay entre la fase de dilatación y el expulsivo.

Ya viene

Me espabiló una contracción fuerte. Una o dos después de pronto algo hizo “Sploch” y noté un montón de agua. Aún estaba vestida. Y me pilló como muy de sorpresa. Ah, pensé, antes la bolsa no estaba “rota”. Sólo alguna fisura, AHORA se había roto. Ya me parecía a mi.

Llamé a la matrona, que en ese momento no estaba en la sala. Cuando vino me ayudó a quitarme las mallas, y a ubicarme para revisar cómo estaba. Me dijo que estaba ya en completa y que el bebé podía venir ya. Pero antes de que me pudiera reubicar me empezaron a venir contracciones fuertes y ya las ganas de empujar… y así, un poco de medio lado, pues me costaba mucho, y me dolía un montón, ahí sí grité. Notaba a la niña bajar hacia abajo y luego como subir otra vez, no terminaba de salir. Había leído que aquello era normal. Intentaba dejar que la cosa fuera despacio, pero me dolía mucho, y pensaba que no iba a poder. Me asusté un poco. Como pude, le dije a la matrona que me ayudase. “Hilfe mir”.

Y como yo ya me lo esperaba, la matrona me cortó un poco, y la niña salió enseguida. De hecho en parte lo agradecí, porque tenía miedo y ya lo único que quería  era que la niña saliera.

Mi niña

Mi madre me dijo que ya está fuera, y está llorando.

Ahí levanté la cabeza y la vi echadita en la cama (L)_(L) (Enamorada viendo a mi niña recién nacida). Tal cual había salido allí estaba. Y sí, esta vez sí, tengo esa imagen grabada a fuego. Y ojalá que no se borre. Me recordó mucho a mi hijo.

Me la pusieron encima. En cuanto me la fueron a acercar yo me quité el camisón enseguida para ponérmela piel con piel.

Me sorprendió mucho lo limpia que estaba y lo redondita (Yo me imaginaba que saldría toda pringosa y apepinada n.n' ). De la salida de la placenta apenas ni me enteré. La matrona me preguntó si tenía ganas de pujar de nuevo, y salió enseguida y sin ningún esfuerzo. Esperaron el latido del cordón y lo pinzaron. Mi madre lo cortó.

Y así nos dejaron un buen rato tranquilas, y fui poniendo a la chiquitina al pecho. Luego volvieron, y sin que soltase a la niña me cosieron y nos volvieron a dejar solas. Ahí ya sacó mi madre la cámara y le hicimos algunas fotos. También avisamos a la familia. Eran sobre las 3 de la mañana. Yo seguía con mi niña al pecho y nos empezó a dar mucha modorra a las tres. Volvió la matrona y la cogió para revisarla allí al lado, yo me quedé aún en la cama. Mi madre estuvo junto a la niña todo el rato. Ya la vistieron. La matrona me acompañó al servicio y vio que yo me encontraba bien, y nos llevaron a la habitación. La nena nació a las 3 menos cuarto de la mañana, semana 40+4. Desde el principio, pensé que este sería el día en que nacería.

Conclusiones de mi Parto en Alemania

La matrona al final fue un cielo, me trató genial y me dijo que lo había hecho muy bien. Luego cuando me llevaba a planta me dijo que una de las enfermeras de planta era su hija. Era una de las chicas más encantadoras que me atendieron los días que estuve ingresada.

Durante el parto, pensé varias veces en pedir que bajaran un poco la luz. Pero enseguida se me olvidaba. Me incomodaba un poco, pero me permitía estar más consciente de la situación. Otra cosa que me vino muy bien fue beber agua a cada rato. Me notaba la boca muy muy seca. Durante el expulsivo, y eso que fue corto, bebí por lo menos 2 vasos.

En general, se me hizo todo mucho más rápido de lo que esperaba. Creo que si me hubiese dado lugar a reposicionarme para el expulsivo, podría haber sido más suave y menos doloroso, y puede que hubiera podido evitar el corte. Pero la episiotomía no ha sido nada comparado con la cesárea.

Esa mañana aún pudimos dormir algo, aunque no mucho. Yo tenía claro que quería irme a casa en cuanto fuera posible. No fueron las 4 horas que me habían dicho, supongo que por haber sido un parto de madrugada. Pude irme en cuanto tuve el visto bueno del ginecólogo y el pediatra. A media tarde ya estábamos, al fin, en casa.

Espero os haya gustado, y que este relato pueda servir a alguna futura mamá. Igual que agradezco yo nuevamente, todos los relatos que leí yo en la búsqueda de mi PVDC.

 

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2 comentarios en “Mi Parto en Alemania PVDC – La llegada al mundo de mi niña

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